agosto 18, 2006

Historia X - Capítulo I

¿Cómo comenzar una história de la cual no tienes idea de lo que se tratará?

¿Cómo escribir algo original si ya no queda mucho que contar?

¿Qué nombre darle a esta história?

Son tres las preguntas que me hice para comenzar, ésta a la que llamo "Historia X".

Nesecito un buen comienzo, no sé, los comienzos ya están un poco choteados pero veamos...

Había una vez...

Un escritor llamado (mmm ¿cómo le pondremos?) Antonio; no le gustaba mucho su nombre porque en diminutivo es Tony que según él suena medio afeminado, otra manera de acortar el nombre es Toño pero suena como a Ñoño; y si le dejaba en Antonio se le hacía muy largo. Gracias a su tía le agregaron Alejandro como segundo nombre, lo cual para Alex (llamemoslo como más le gusta) fue genial utilizarlo al conocer a una nueva persona.

Alex, a sus veinti seis años, soñaba con convertirse en un verdadero escritor, uno de esos que llegan a vender gran cantidad de copias de sus libros, soñaba con ir a las tiendas donde venderían su libro, firmar autógrafos y recibir felicitaciones por tan original y conmovedora novela, dejar huella en los corazones de sus lectores, en fin, soñaba.

El problema de Alex, a parte de sus faltas de ortografía; era que no había encontrado la inspiración que necesitaba para crear su novela, cuando trataba de concentrarse tenía la manía de quitarse los pelitos de los cachetes utilizando las uñas tal cual sacacejas convencional, podría parecer tortura para cualquiera pero para él era relajante y de alguna manera le resultaba indoloro. Pasaban los días, las semanas, hasta meses, y no lograba sacar nada de su mente. La frustración era tal que siempre se le veía triste, sério, totalmente metido en sus pensamientos. Sus familiares creían que estaba enfermo porque desde hace tiempo su mirada parecía la de una persona anémica, su pose era siempre la de un muchacho extraño e introvertido, con los brazos cruzados, encorbando la espalda y la cabeza inclinada hacia abajo como si fuera a encontrar lo que buscaba en el suelo.

Para Alex, los días de llúvia eran los mejores para salir a caminar; sentir caer las gotas de agua fría en su cuerpo, respirar el aroma de la tierra mojada, escuchar el armonioso sonido de la llúvia y observar las calles empapadas con su vital líquido; eran un deleite para sus sentidos. Un día de esos que le gustaban a Alex, salió a caminar como normalmente lo haría. Caminó por La llúvia se había convertido en una débil llovisna, las nubes estaban negras, cargadas de agua a punto de ceder por causa de la gravedad terrestre, el sol ni sus luces, solo algunos débiles rayos se escapaban entre algunas breves aberturas permitidas por las majestuosas nubes. Después de caminar por un largo rato sin rumbo, se percató que había llegado hasta la playa. Se quitó los zapatos, entonces continuó descalzo por la orilla, podía sentir en cada pisada la espesa y fría arena bajo las plantas de sus pies, soplaba una suave brisa que provenía del oleaje, podía escuchar el sonido que hacen las olas al llegar a su destino final. Ya un poco cansado, se sentó en la arena para meditar. Lentamente, sin pensarlo, fue elevando su mano derecha a la altura de su mejilla, obviamente se estaba concentrando. No podía creer que su más fuerte deseo no pudiera cumplirse. Teniendo tremendo paisaje a su alrededor, ni así lograba descubrir en su interior la história que lo haría lograr su meta. Se recostó en la arena, cerró los ojos y dejó que su cuerpo se camuflara con el horizonte.

De repente, un sonido extraño pero algo familiar lo sacudió; era su estómago que pedía a gritos un poco de alimento.-Tengo que comer algo, creo que ya es hora de irme-. Pensó. No se había dado cuenta que la marea había subido demasiado. En el instante en que se disponía a incorporarse, una ola lo detuvo dejandolo completamente empapado. -¡Grandioso!-. Exclamó sarcasticamente. Se quedó ahí quieto por un momento, respiró profundamente; sin mirar siquiera, con la mano izquierda tomó su zapato derecho que había dejado cercas, cuando intentaba hacer la misma operación para agarrar su zapato izquierdo, en lugar de eso, sintió que tocaba una cosa diferente, era una botella de vidrio. En su interior contenía...

Continuará...

Parece que el océano le dejó un regalito a nuestro amigo, ¿Qué será lo que contiene adentro la botella?¿Un mapa?¿Un dedo?¿Una moneda de oro? Léanlo en nuestro siguiente capítulo de "Historia X" ñ_ñ.

4 comentarios:

medusa dijo...

ohhhh... me dejaste picada...

bonito inicio de semana..
:D

Zu san dijo...

gguuuaaauuuu!!!! yo quiero estar allí, quiero estar allí!!!! yo quiero sentir eso! eres malo... continúa por favor...

Kix dijo...

¿Nada que ver con Historia Americana X?

LeMoN dijo...

Jaja neta que no mi Kix, debí haberle llamado Historia Z pa que no me demanden por derechos de autor xD.