noviembre 22, 2006

Historia X - Capitulo IV "Esperanza"

Buscó como loco entre los desperdicios, entre los indigentes ébrios dormidos en el suelo, por las alcantarillas hediondas, por todos los lugares posibles, pero no logró encontrala. Había desaparecido por completo, y para Alex era muy frustrante pensar que alguien más estuviera disfrutando de su hallazgo.

Haber perdido esa botella ocasionó que Alex regresara a su triste estado de ánimo. Esta vez era peor, una mezcla de depresión con enojo, tal como el sabor de un mango verde con picante (¿Se te hizo agua la boca?).

De regreso a su casa, pues no le quedaba más, se encontró con que había dejado la puerta abierta. Alex vivía en una casita pequeña, una recámara, un baño, sala, comedor, en fin lo suficiente para vivir cómodamente. No tenía a nadie de su familia, su madre había desaparecido cuando él tenía cuatro años. Vivía solo desde los diesiocho, su regalo de cumpleaños ese día fue la muerte de su padre en un hospital de quinta, a causa de la cirrosis que le dejó el alcoholismo. Había estado bebiendo desde que su esposa desapareció. Su padre se culpaba porque ese día habían discutido fuertemente, era de noche y él iba llegando a su casa con malas noticias, no tenían dinero para pagar las deudas, ni tampoco había logrado encontrar trabajo para ganarlo. La frustración de la pareja hizo que los reclamos subieran de tono, llegando así a los gritos. En fin una discusión que le pudiera pasar a cualquier pareja, de esas discusiones que vemos en la vida real. Lo que no había sido común fue que la madre de Alex después de ese enfrentamiento con su marido, había salido a comprar la cena con las pocas monedas que les quedaban, más nunca regresó. No hubo respuesta de las autoridades, no hubo ninguna pista, el dueño de la tienda de abarrotes nunca vió a la mujer, no encontraron un sólo testigo que haya visto a la madre de Alex, nunca nadie dió información de Esperanza, que irónico era su nombre. Roberto su padre, siempre recordaba esa noche trágica, nunca pudo reponerse de esa pérdida, a pesar de que peleaban constantemente, él seguía amando a Esperanza.

El padre de Alex le había heredado la casa, también sus deudas, pero las deudas no eran lo suficientemente pesadaz como lo otro que le había heredado, la culpa. La culpa de no haber podido quitarle el vicio a su padre, y ahora la culpa de no haber hecho nada por encontrar a su madre.

El día seguía su curso, las horas pasaban lentamente, Alex no podía dejar de pensar en la botella que había encontrado y ahora había perdido. Recordó aquella voz atemorizante, recordó la oscuridad, hasta recordó el poste que se atravezó en su camino; lo que no podía recordar por más que le daba vueltas era donde había quedado la botella.

Una vez más calló la oscura noche (¿Por qué será que todo gira alrededor de ella?). Alex no había provado comida desde ayer, la obsesión por recordar alguna pista del paradero de la botella tenía a su mente en un trance, el cual le impedía procesar hasta la función más vital para su cuerpo, que era alimentarse. Sentado en la silla del comedor, quieto como maniquí, observando la pared, tenía la mirada fija, los ojos completamente abiertos, resecos a causa de que había dejado de parpadear. De pronto, un sonido hizo que reaccionara, era un zumbido constante, parecido al que nos queda cuando escuchamos música a todo volumen por mucho tiempo, lo extraño era que solo podía escucharlo con la oreja derecha. Tapó su oído con su mano derecha, lo sacudió, golpeteó su cabeza, pero el sonido no cesaba. Cada vez con más volumen, se hacía más molesto, le estaba taladrando casi literalmente la oreja. Gritó fuertemente pero ni siquiera pudo escuchar su propio alarido de dolor. No pudo más y se desmayó.

Durante su inconciencia el sonido se fue transformando en una imagen borrosa, que poco a poco fue tomando forma, veía a su madre, sí era ella igual que la última vez que la vió, igual de hermosa como la recordaba, igual de triste que esa noche. Iba caminando por la calle, su rostro mostraba dolor, sufrimiento y angustia, seguramente algo había sucedido. Entonces Alex se dió cuenta que lo que estaba viendo en su sueño no era un recuerdo vago y confuso, pudo claramente darse cuenta que estaba viendo a su madre la misma noche que desapareció...

Continuará...

9 comentarios:

Romina Power dijo...

Uta pos dejeme que corra a mi jefe pa poder leer otod =P

Besos!

JOSE SANCHEZ ZOLLIKER dijo...

Excelente!

Orgia Porfia dijo...

aburrido

Kix dijo...

Saludines y buen fin!

Kare dijo...

Ay quiero leer pero mi explorer ta falseando, se cierra,grrrr
luego regreso!!!

*Erika* dijo...

Interesante..nomás que tengo que leer los capútulos anteriores y pa' eso necesito reteharto tiempo..lo que menos tengo!

Saluditos sabor pulparindo ;o)

Kare dijo...

Y donde quedó la botella? Que era lo que contenía? Quien le hablo al aletz en el callejon?
esta historia, continuara...

Sayonara

Lula dijo...

Besotes Lemoncito!

Aristóteles dijo...

¡Orale!

Si que te has vuelto un escritor.

Saludos desde el norte de México, ajúa.

Espero la continuación.